lun 9a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=190)
Tobías temía a Dios más que al rey
Lectura del libro de Tobías.
1, 1a. 2; 2, 1-9
Tobías, ciudadano de la tribu de Neftalí, fue deportado en tiempo de Salmanasar,
rey de Asiría; a pesar de vivir en el exilio, no abandonó el camino de la
verdad.
El día de la fiesta del Señor, Tobías, que tenía preparada una buena comida en
su casa, dijo a su hijo:
"Vete a invitar a algunos hombres piadosos de nuestra tribu, para que
coman con nosotros".
A poco de marchar, regresó diciendo que habían estrangulado a un israelita y lo
habían tirado en
Una vez puesto el sol, se fue a enterrarlo. Los vecinos le regañaban,
diciéndole:
"Por este motivo te condenaron una vez a muerte, y a duras penas te
libraste de la ejecución, ¿cómo es posible que vuelvas a lo mismo?".
Pero Tobías, que temía a Dios más que al rey, seguía recogiendo los cadáveres
de los asesinados, los escondía en su casa y a medianoche los enterraba.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 111
Dichosos los que temen al Señor.
Beatus vir
qui timet Dóminum
Dichosos los que temen al Señor y aman
de corazón sus mandamientos; poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a
los hijos de los buenos.
Dichosos los que temen al Señor.
Beatus vir
qui timet Dóminum
Fortuna y bienestar habrá en su casa,
siempre obrarán conforme a
Dichosos los que temen al Señor.
Beatus vir
qui timet Dóminum
Quienes, compadecidos, prestan y llevan
su negocio honradamente, jamás se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre.
Dichosos los que temen al Señor.
Beatus vir
qui timet Dóminum
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito
de entre los muertos, tu amor por nosotros es tan grande, que has lavado
nuestras culpas con tu sangre.
Iesu Christe, testis es fidelis, primogenitus mortuorum: dilexisti nos, et lavaste percata nostra
in sanguine tuo.
Aleluya.
Se apoderaron del hijo, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
12, 1-12
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús comenzó a hablar en
parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos y les dijo:
"Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar,
construyó una torre para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue
de viaje al extranjero.
A su tiempo, les envió a los viñadores un criado para recoger su parte del
fruto de
"A mi hijo sí lo respetarán".
Pero al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron:
"Este es el heredero; vamos a matarlo y la herencia será nuestra". Se
apoderaron de él, lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de
¿Qué
Esto es obra de la mano del Señor, es un milagro patente?"
Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, quisieron
apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta de que por ellos había dicho
aquella parábola, pero le tuvieron miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se
fueron de allí.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.